La Historia, una novela interminable 📖
La Historia es la ciencia social encargada de estudiar el pasado histórico de la humanidad, incluyendo todos los aspectos característicos de la misma (cultura, política, economía).
La utilidad de la historia -si tratamos de buscarle un uso- es la de comprender el accionar humano con el paso de los siglos, usando dichas intelecciones para entender el mundo contemporáneo.
Es, sin lugar a dudas, la ciencia más importante entre las Ciencias Sociales; el trabajo de los historiadores a lo largo de los años hace que además sea una doctrina de difícil alcance para quienes leer se vuelve tedioso.
Su importancia radica en el alcance, no solo se limita a saber ¿qué pasó?, sino también ¿cómo?, ¿cuándo y dónde?, y también ¿qué motivos impulsaron tal suceso?. Por ende, la Historia busca el trasfondo de los hechos, comprendiendolos en todos sus aspectos.
Entonces, ¿qué hacemos con ella? (otra vez buscándole una utilidad)... podríamos decir que atraviesa (implícitamente y explícitamente) nuestra contemporaneidad y nuestro pasado, de modo que si queremos entender las acciones, ya sean estas de tinte político, económico, o cultural, recurrimos a la Historia.
Pero, ¿por qué tanta necesidad del pasado?
Digamos que, nuestra constitución humana (como ser social) requiere de la comprensión de los actos pasados para analizar -éticamente, políticamente, antropológicamente- el presente.
Para comprender, por ejemplo, la política democrática, hay que estudiar sus inicios, darles un lugar temporal, y comprendiendo las causas que llevaron a esta forma de expresión política. Comparando los ideales nacientes de lo que sea, podemos comprender los ideales actuales (incluso, ver si hay una diferencia).
Pero la Historia es, como dice el título del artículo, una novela interminable. ¿Por qué? Como cualquier novela, se divide en capítulos (los siglos de la humanidad, tanto cristiana como precristiana), y se narra una historia (realista) con lujos de detalles.
La característica de interminable quiere decir, no solo que no deja de escribirse, sino que, también, no deja de modificarse.
Por eso la Historia se sirve de las interpretaciones de las fuentes que posee (visuales, orales, audiovisuales, escritas).
Resumiendo:
La Historia nos abarca a nosotros mismos, dada nuestra existencia en el mundo, y nuestros actos, y los actos de los otros. Por eso, no es, como se cree, una ciencia de lo viejo.
No podemos, de ninguna manera, prescindir de la Historia.
La necesitamos para comprender, no solo lo que le pasó a Lenin en 1905, o a Alemania en la década de los 30's, sino también para comprendernos y a nuestro entorno.
Bibliografía
• Sánchez Jaramillo, Luis Fernando LA HISTORIA COMO CIENCIA. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos (Colombia) [en linea]. 2005, 1(1), 54-82, ISSN: 1900-9895. Disponible en: [https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=134116845005]
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