Política, Salud Mental y Educación: Los diques tambaleantes de la Argentina
Mi interés epistémico radica siempre en lo dinámico, y la política práctica de la Argentina en
tiempos de Covid-19, las emociones de los individuos, la problemática de la educación, son los
fenómenos más dinámicos que se presentan. Trataré de hacer una síntesis completa de estos
temas, confiando en las fuentes informativas.
El modelo que voy a seguir implicará lo siguiente:
• Emociones y sentimientos frente al Covid-19
• Política nacional contra la pandemia y la propagación
• Educación; falsedad y desigualdad
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“La Política es el conjunto de actividades que se asocian con la toma de decisiones en grupo,
u otras formas de relaciones de poder entre individuos, como la distribución de recursos o el
estatus.”
Esa definición de “política” es muy genérica. La política es una cuestión surgida en el seno de
lo humano, por ende es tan difícil su descripción como el concepto de poder en cualquier Ciencia
Social.
En la práctica se vuelve un juego de valores. Los partidarios, los partidos, los ideales que
encabezan, son cuestiones que yo asemejo que cualquier elemento social, quiero decir, que
son subjetivos, basados en convicciones suprapersonales.
Y, para cada individuo estos partidos representan (total o parcialmente)sus ideales; le otorgan
un sentido de pertenencia y le impiden sentirse solos. La adhesión a un partido (por cualquier
razón) nubla la imparcialidad a la hora de argumentar sobre la práctica de la política.
Si consideramos que la política mundial se vio atormentada por la pandemia, el escenario de la
Argentina (que ya venía con conflictos económicos e institucionales) no podía ser muy diferente.
Las restricciones sanitarias que el gobierno implementó fueron rápidas, lo que por cierto, no
significó que la cantidad de casos no aumentara sorpresivamente unas semanas después de la
publicación del DNU.
Cuando la pandemia llevaba unos tres meses, no había una idea clara de que hacer, el futuro
era incierto. El sistema de Salud no estaba preparado para solventar una pandemia. Debieron
aumentar el presupuesto. Pero los casos comenzaron a elevarse. Había que pensar en un plan,
algo que pudiera evitar la propagación de la enfermedad.
Las propuestas que surgen no son criticadas, pero cuando el tiempo pasaba los casos
aumentaban, las personas necesitaban una respuesta clara sobre el futuro, estas medidas
comenzaron a volverse insoportables.
El Miedo, es solo una parte de lo que los individuos sentimos en el momento que supimos que
un virus trastornó nuestra normalidad. Las personas (me incluyo) no razonamos en el momento
en que el miedo pasa a ser obsesión, cuando nosotros no sentimos la seguridad de salir a la
calle, cuando nos sentimos prisioneros en nuestros hogares.
La Incertidumbre ante nuestro futuro, ante el trabajo (recordemos que en la Argentina hay una
gran cantidad de personas desempleadas que dependen de changas o trabajos en negro), ante
nuestra propia salud.
Una de las enfermedades más frecuentes en todo el siglo XXI, que es la depresión (E.
Roudincesco, 1999) tuvo una manifestación bastante grande en el año 2020.
Esta gráfica (consultar Bibliografía)
revela la presencia del estado depresivo y los rasgos depresivos frente a la
pandemia
Personalmente, nunca he sido un buen amigo de los números, pero en este caso, y
considerando que el estado depresivo alto, en otros términos, un claro cuadro de Trastorno
Depresivo Mayor, es de un 13,7% (sobre una base de 197 personas), me hace reflexionar
sobre la cantidad de personas en toda la Argentina que han desarrollado esta irregularidad
anímica.
Pero si ponemos en perspectiva la cantidad de pacientes que recibían psicoterapias de maneras
habituales, aquellos que recibían acompañamiento psicofarmacológico, debieron suspender sus
sesiones abruptamente.
Las sesiones vía online (mediante servicios de videoconferencia como Zoom, Skype, Meet)
resultaron un gran aliado para terapeutas y pacientes. Aunque, aquellas personas que carecían
de dispositivos inteligentes debieron esperar hasta el Decreto 355/2020, en donde se
permitían a los gobernadores hacer excepciones de restricciones según la estadística de casos en su área geográfica, permitiendo así, en varias provincias la apertura de consultorios médicos
(tanto psicoterapéuticos, como clínicos).
Por otra parte, la educación sufrió un duro golpe…
Cuando las clases se cancelaron en todas las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
debido al A.S.P.O, los directivos de varios consejos educativos no tenían muy en claro si podría
volverse en el 2020, o si la misma posibilidad de volver era factible.
Cuando el tiempo pasaba, el decreto iba extendiendo el aislamiento y las restricciones
aumentaban, las escuelas ya sabían que la educación pasaría por un proceso de virtualización
que, por ese entonces, era la única manera de mantener a flote al sistema educativo.
Nación propuso un programa dentro de la plataforma Educ.ar [1]
, retransmitido por el canal
Encuentro [2]
, y distribuido en forma de cuadernillo a todas las provincias y la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires; el programa Seguimos Educando, de modalidad interactiva, que permitía
sustentar el proceso de enseñanza-aprendizaje de modo, digamos, correcto.
Aunque hubieron ciertas críticas al programa (dentro de las cuales se encontraban errores de
ortografía, problemas con la información y sus fuentes), éste se mantiene al aire hasta hoy.
Luego, algunas provincias, como la provincia de Misiones, diseño mediante tecnologías
autónomas otros programas educativos virtuales; siguiendo el ejemplo de Misiones, ésta diseñó
la Plataforma Guacurarí, cuyos derechos eran propiedad de Marandu Comunicaciones S.E.. Es
un multi sistema «flipped classroom», capaz de nuclear los datos de todos los alumnos, docentes
y contenido académico de la provincia centrándose en el uso de videos. Perfeccionado para
usar en Smartphone.
Pero, todo esto dependía de una cosa, una cosa que nadie podía asegurar: la igualdad de
condiciones.
En esta infografía podemos apreciar que el 90,0% de la población tiene acceso a internet, algo
muy bueno; ahora, ese 10% restante representa a 4.580.875 personas (en base a la
proyección de población para 2021)[3]
, un número bastante importante de personas.
La mayoría de las personas de ese número habitan en zona rurales, y también carecen de
dispositivos inteligentes (celulares, computadoras, tabletas), por lo que su desigualdad
económica les impide el acceso a la educación mediada por virtualidad.
“Al igual que en todo el mundo la desigualdad que se vive en Argentina principalmente se da
por la mala repartición de bienes económicos entre las distintas provincias del país, lo que
aumenta el rezago educativo en las comunidades rurales”. No podía haberse dicho de otra
manera.[4]
La suspensión del plan Conectar Igualdad (en 2018) fue un mal paso. Este plan hubiera sido
un apoyo en estos momentos, dado que estos dispositivos están diseñados para ser un soporte
pedagógico, y que de ese modo habría una integración masiva de las TIC para varios alumnos,
Algunas escuelas, de modo independiente y tratando de cumplir con el currículum que tiene su
provincia, trataron de crear medios de contacto y aprendizaje mediante aplicaciones como
Classroom (derechos reservados de Google LLC), u otras herramientas online, lo cual significa
un avance y una asimilación del mundo de lo virtual en lo educación. Significa que el símbolo
de la pizarra y el borrador ya no dominarán el concepto de “escuela”, al menos en lo que
respecta a la EGB 1 y 2.
Claramente que la educación virtual no suplantará a la presencialidad, sí la complementa y le
permite a los alumnos y docentes una relación más nutrida, gracias a la gran cantidad de datos
y conocimientos que habitan en los medios de comunicación.
Pero, mientras aún haya desigualdades en lo que respecta a lo económico y a lo social, a los
dispositivos, mientras todavía una parte de la población no pueda solventar dichos gastos, no
podrá establecerse una educación virtual que abarque todos los niveles educativos.
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A modo de síntesis,
la Argentina ha sufrido mucho desde el inicio de la pandemia, debido a los pesares económicos,
políticos y sociales; la población ha sentido la soledad y el miedo, ha desarrollado un modo de
defensa a esta realidad; la educación nunca tuvo una misión tan grande como la que tiene
ahora: regresar a la presencialidad, sin olvidar la gran utilidad práctica de la virtualidad.
Todos estos problemas son reales, existen y deben ser afrontados, pero si como sociedad
despertamos el espíritu de la colectividad, el respeto y la lucha por un ideal común, podremos
solventar estos problemas, aunque el tiempo de la lucha sea indeterminado.
Notas:
1.EDUC.AR es una Sociedad del Estado responsable por el portal educativo oficial en internet del Ministerio
de Educación de la República Argentina. Ejecuta políticas definidas por el Ministerio de Educación en
materia de integración de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en el sistema educativo
2.Canal de televisión encargado de transmitir programas que fomenten la cultura y la educación, según la ley
26.206
3.Fuente: INDEC 2021, proyección (https://www.indec.gob.ar/indec/web/Nivel3-Tema-2-24)
Bibliografía:
☆ Arias Molina, Yordany, Herrero Solano, Yosvany, Cabrera Hernández, Yuleimy, Guyat,
Doralvis Chibás, & Mederos, Yohani García. (2020). Manifestaciones psicológicas frente
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☆ Hernández Rodríguez, José. (2020). Impacto de la COVID-19 sobre la salud mental de
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☆ Inchausti, Felix, García Poveda, Nancy V., Prado Abril, Javier, & Sánchez Reales, Sergio.
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☆VIVANCO-SARAGURO, Angel. Teleducación en tiempos de COVID-19: brechas de
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Disponible en:
☆Johnson, María Cecilia, Saletti-Cuesta, Lorena y Tumas, Natalia Emociones, preocupaciones y reflexiones frente a la pandemia del COVID-19 en Argentina. Ciência & Saúde Coletiva [online]. v. 25, suppl 1 [Accedido 13 Agosto 2021] , pp. 2447-2456. https://doi.org/10.1590/1413-81232020256.1.10472020.
☆Expósito, E., & Marsollier, R. (2020). Virtualidad y educación en tiempos de COVID-19. Un estudio empírico
en Argentina. Educación y Humanismo, 22(39), 1-22. https://doi.org/10.17081/eduhum.22.39.4214
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